"YO PARA TÍ, PARA MÍ TÚ" - (Voz y letra de Geles Calderón)

"¡QUÉ IMPORTA!" - (Voz y letra de Geles Calderón)

"SONETO DEL AÑIL RECUERDO" - (Letra de Geles Calderón - Voz de Miki)

"NO ME IMPORTAS" - (Letra de Geles Calderón - Voz de Miki)

"¡QUIÉN SABE!" - Poema de Geles Calderón - voz: Bea Salas

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28 de agosto de 2011

"RAÍDA ORFANDAD (...por si molestaba)" autora: Geles Calderón



“RAÍDA ORFANDAD (...por si molestaba)"

I/
Nadie notó el quejido del desconcierto de la niña ante la repentina ausencia de la persona eje y punto de referencia de su existencia, ser que a pesar de sus frecuentes convalecencias, saciaba la sed de cariño que precisaba, el que llenaba de fantasía su inocente edad, el que la escuchaba y protegía, el que ‘siempre estaba’…, su padre.
Sólo tenía tres años de edad. Nadie imaginaba, ni se preocupaba u ocupaba en interesarse por lo que aquella criatura pasaba, pues su corta edad no la impedía captar la tragedia que sucedía aquel 21 de Febrero en su casa y ante sus infantiles ojos, se desarrollaba. Todos la creían ausente, pero… se equivocaban. La niña de ojos grandes color oliva, de todo se enteraba, siempre fue así aunque los demás ni se lo imaginaban.

Era un día frío, invernal, gris, apagado. La puerta de la calle permanecía abierta, no cesaba de entrar y de salir gente. Ella permanecía entretenida, aparentemente, con una prima de su madre en el interior de la gran cocina que hacía a la vez de comedor y taller de invierno cuando la salud de su padre le permitía trabajar en sus tallas, al calor del fuego de leña. Pero la niña estaba inquieta, no se centraba en los juegos, tantas visitas que entraban y salían con prisas con gestos serios y las palabras entrecortadas, la desconcertaban.

Iban y venían por el largo pasillo que llevaba a los dormitorios…, “-¿papá?, no he visto a papá en días… -pensó la niña extrañada-… seguramente necesita de más papeles cortados a una cuarta para su tos, yo soy la encargada de que nunca le falten colgados del clavo que hay en la pared junto a su cama.”
La prima de su madre siempre que iba a visitarles jugaba con ella a un juego que consistía en sentarla sobre sus rodillas y balancearla hacia atrás y delante al tiempo que la cantaba la canción de “Aserrín, aserrar, maderitos de San Juan…”, y eso la daba mucha risa a la pequeña, pero ese día no funcionaba, no había risas, la mujer cantaba con lágrimas.
No había duda, algo no iba bien, algo pasaba y la niña se propuso averiguarlo: “-¿Qué pasa?, ¿por qué viene tanta gente?, ¿qué quieren?... ¿Dónde está mi papá?”. No obtuvo respuesta, y el llanto de la pariente se acentuó. En ese momento escapó de los brazos de ella y corriendo entre las personas que ocupaban el largo pasillo y que intentaban detenerla, consiguió llegar frente a la puerta abierta del dormitorio donde por un instante pudo verle “dormido” antes de que los brazos de la prima la alcanzara y llevara de nuevo hasta la cocina tirando de ella mientras la niña le preguntaba: "-¿Por qué hay tanta gente viendo dormir a papá?" Por respuesta obtuvo un silencioso y apretado abrazo contra su pecho que la niña no supo interpretar pero que la hizo enmudecer para el resto del día. Nunca más volvió a ver a su padre, salvo en una fotografía ovalada y enmarcada, alojada en una cruz de mármol sobre una tumba del cementerio que visitaba, de la mano de su madre, cada domingo durante años.
Niña de sonrisa rota, vestida de riguroso luto desde el lazo de su pelo... hasta el calzado que la calzaba.

II/
A los seis años de edad era tiempo de empezar a ir al colegio, así que unos meses antes, una amiga de su madre la enseñó a escribir y leer las vocales para que la niña fuera un poco adelantada cuando ingresara ‘mediopensionista’ en aquel colegio de monjas. Éstas le hacían el favor de admitirle llevar al comedor la tartera con la comida de casa, porque así le salía más barato a su madre, pero esa y otras distinciones la niña las pagaría muy caras… de otra manera. Las compañeras se encargaban de hacerle notar que ella era diferente:
-Diferente… en la comida de un solo plato de pobre tartera.
-Diferente… en el uniforme que, al no poder pagar el oficial, se lo había confeccionado su madre de tejido barato muy diferente al que vendían en el Centro Escolar.
-Diferente… el abrigo en hechura, paño y botones, heredado de su hermano y que una vez teñido de azul marino, la niña se vio obligada a usar.
-Diferente… la vieja cartera, también heredada.
-Diferente… el traje de su Primera Comunión del oficial para poder comulgar junto a todas las compañeras de clase el día indicado por las religiosas del colegio, porque su madre prefirió confeccionárselo ella con tela y diseño diferente, y la rechazaron negándole la comunión por esa distinción.
-Diferente… en el medio de transporte que por ahorrar unas monedas, a veces, su madre utilizaba para llevarla hasta la misma puerta del Colegio, ya que éste se encontraba a kilómetros de casa, llevándola en el remolque que tirado por un burro, su madre arreaba. Y después de que las niñas que la veían se burlaran, esas mismas se encargaban de que todo el colegio se enterara.
-Diferente… porque todas hablaban de sus padres y a la salida del colegio las esperaban.
-Diferente… porque mientras las demás niñas corrían, saltaban a la comba, jugaban y gritaban e incluso exigían a sus madres caprichos de golosinas, ella sólo observaba y callaba… por si molestaba.



















Diferencias que a esa escasa edad, tanto importaban y tanto daño hacen en una niña sin referencias de apoyo o de refugio en un abrazo a tiempo, o un consuelo oportuno y necesario. Todo esto, apoyado además por el castigo eventual que las religiosas ejercían de encerrarla en un cuarto oscuro acristalado para que todo el colegio la viera, que había debajo de la escalinata en la gran sala de la entrada principal del centro escolar, por donde todas pasaban para irse con sus familias, y que alguna monja poco caritativa ejercía contra ella cada vez que no quería jugar en el patio a la hora del recreo, cosa que era obligatorio hacer, pero que al captar el rechazo de sus compañeras -por pobre- ella lo evitaba y se refugiaba en los fregaderos donde a veces había una monja lavandera siempre sonriente que la dejaba estar con ella mientras lavaba toda la ropa del Convento, a la pequeña le gustaba su compañía y el olor de aquel jabón, allí permanecía hasta el final de la hora del recreo. Esta actitud le era recriminada a aquella dulce y cariñosa monja de manos rojas de tanto frotar coladas y coladas, y lo hacían delante de la niña que no jugaba. Y como la pequeña se sentía culpable, dejó de ir a verla y sólo la miraba a través de un cristal que daba a un rincón del patio, y a veces simulaba jugar para evitar que la castigaran.
Así se había ido tragando la carencia de afectos y cuidados, para satisfacer a los demás y tenerlos contentos, siendo consciente de que de ella se habían olvidado. Y así aprendió a cuidar de sí misma asumiendo que lo que padecía, a nadie le importaba.

III/
Niña de elegidas compañías, la que poco hablaba por si molestaba, y por lo tanto, en todo se fijaba, todo llamaba su atención, todo lo observaba. Sufría más que disfrutaba la actitud de los mayores que debían de cuidar y velar por su desarrollo físico, mental y espiritual, pero que de todo ello se olvidaban.
Muchas cosas la ocurrieron. Narraré sólo algunas, porque ya es tiempo de narrarlas:


1ª/ - OLVIDADA

A la edad de seis años fue ‘olvidada’ en el centro de su ciudad natal cuando se detuvo a mirar un escaparate. Quien la acompañaba continuó caminando y cuando la echó en falta no retrocedió para buscarla. Y allí seguía ella con sus naricillas pegadas en el cristal que la separaba de los juguetes que tras él se mostraban. Cuando quiso reanudar sus pasos se encontró sola, sin saber hacia qué dirección caminar. La niña pensó y decidió dirigir sus pasos hacia la Plaza Mayor, lugar donde cada día, al salir del colegio, subía con su hermano -cuatro años mayor-  al autobús que les llevaba a casa. Una vez allí, buscó la parada con la esperanza de encontrarle allí, pero no estaba.
Sin dinero para pagarse el billete, sin nadie a quien recurrir, sola y desamparada, la niña decidió que la única salida era esperar allí hasta el día siguiente hasta que apareciera su hermano para volver al colegio, como cada día. Entonces ella se iría con él. Sí, eso sería lo más razonable, pensó, segura de que nadie se daría cuenta de su ausencia, pues a su madre la veía poco porque siempre estaba muy ocupada trabajando para sacar la familia adelante. Al día siguiente todo seguiría normal, como si nada hubiera pasado, total… ¿quién la iba a echar de menos?
Al anochecer, ella fue la que oteó a una hermana de su madre que la estaba buscando al otro lado de la Plaza. La niña enseguida la llamó a gritos y corrió a su encuentro tratando de evitar que adivinara el terror que ya estaba empezando a sentir al ver que anochecía y nadie la encontraba, pero silenció ese miedo… por si molestaba.

2ª/ - ABUSADA

Desde que a los tres años de edad se quedó sin padre, perdió la reseña del auténtico cariño, el cariño que a ella le llegaba, sin el cuál podía ser manipulada en lo que era ‘lo adecuado’ en demostrar afectos. Así ocurrió lo que no debería pasarle a ningún menor, fuera o dentro del ámbito familiar.
La niña tenía siete años cuando comenzó a sufrir abusos sexuales realizados por la pareja de una pariente que solía acudir, junto a más personas, a casa algunos fines de semana de verano, cuando la madre les invitaba a cenar al fresco del gran patio donde preparaba una larga mesa llena de comida y bebida para pasar unas horas agradables de amenas charlas. Y así fue como aquel hombre, amparándose en el cariño que la tenía, comenzó, con juegos primero, complicidad después, y sutiles amenazas al final, a abusar de la hija de la viuda a lo largo de dos años, hasta que por motivos de trabajo, la madre decidió trasladarse de ciudad de residencia.
Y con la niña, se fue el secreto de aquellos ‘juegos’, haciéndose el propósito de nunca más quererlos recordar.


3ª/ - DENUNCIADA

Ya, en la nueva ciudad, el desamparo y soledad antiguos se incrementaron, si cabe, otro poco más.
La niña con diez años, ya no tenía casa, vivía en una habitación de alquiler sin ventana y con una cortina por puerta que la separaba del salón donde otros inquilinos permanecían en similares circunstancias. Allí vivía junto a su madre y hermano, y dormía en una colchoneta tirada sobre el suelo porque en la habitación sólo había una cama y sitio para las dos maletas heredadas. El aseo único y sin ducha, que había en el patio interior de la Corrala, era compartido con los vecinos de las demás plantas del edificio, si previamente pedían la llave a la casera que les alquiló la habitación y sólo durante un horario diurno, por la noche permanecía cerrado, lo cuál conllevaba muchas dificultades para poder hacer uso de él cuando una urgencia les apremiaba.
En unos días pasaría unas exigentes pruebas para ser admitida en un Colegio regido por militares del régimen franquista, sólo para chicas sin recursos, ubicado en la arteria principal de la capital de España.
Más de cinco kilómetros la separaban de casa. La pequeña subía cada día, en aquella ciudad extraña, a un autobús que la trasladaba hasta el Centro Escolar. A mediodía permanecía allí y comía las lentejas recalentadas que casi siempre le preparaba su madre, con permiso de la casera para usar su cocina, días anteriores para varias jornadas. Harta la niña de comer siempre lo mismo, a veces madrugaba un poco más y se iba y venía caminando hasta el colegio para ahorrar el importe del billete y así poder comprarse una barra de pan tierno y una tableta de chocolate para comer a mediodía, y así permanecía hasta el final de la tarde en que llegaba a la habitación alquilada deseosa de encontrar algo más que llevarse a la boca, aunque a veces nada más hallaba. Sólo la colchoneta tirada en el suelo la esperaba, porque su madre siempre trabajaba y su hermano a penas le veía por la casa, él era mayor y salía a la calle o al cine... olvidando que tenía una pequeña hermana.
Pero de la boca de la niña nunca salió una queja, ni una palabra de disgusto o reproche a su madre, porque comprendía que ella estaba muy ocupada. Nunca expresó su angustia, sólo callaba… por si molestaba.

Durante dos años cambiaron hasta tres veces más de residencia de alquiler, hasta que los eventuales trabajos de la madre se estabilizaron y le facilitó pagar el alquiler de un pequeño piso para los tres. Recobraron un poco la dignidad y paz. Cada uno dormía en una cama, bueno, no exactamente, porque la niña ahora dormía en un viejo diván de tapicería desgastada que alguien les regaló y que hacía las veces de sofá por el día, y cama por la noche.
Poco duró aquella paz.
Una noche, poco después de las doce, alguien llamó con urgencia al timbre de la puerta de la casa. Los tres dormían. Un enviado entregaba a la madre una citación para que su hija de doce años acudiera al día siguiente a declarar en dependencias de la comisaría de la seguridad y orden público de La Puerta del Sol, por una denuncia de ‘escándalo público’. La madre, después de cerrar la puerta, con el papel en la mano y llena de desconcierto y de ira, incapaz de pensar, despertó a la niña a golpes y gritos exigiendo una explicación. La pequeña no entendía el significado de esas palabras que su madre con lágrimas de rabia en los ojos no dejaba de repetir: “escándalo público, escándalo público…!!”. Ahora eran las dos ya las que lloraban: la madre de vergüenza por el significado de esas dos palabras... La hija de dolor físico y moral, de humillación e impotencia por no permitírsele explicar ni preguntar, soportando los golpes que la despertaron, durante el tiempo que la duraron las energías a su madre. Luego, rompiendo la orden de no levantarle la voz, la niña se vio obligada a hacerse escuchar gritándole ella también, pidiendo que la dejara leer el documento y saber de qué se trataba, mientras su madre no paraba de quejarse de su mala suerte; de la vergüenza al qué dirán; del disgusto que la niña le acababa de dar, y que ella no se merecía eso; de que su hija era diferente al resto de la familia, etc.
Al leer aquel papel, la pequeña entendió que alguien había denunciado a un fotógrafo conocido de una chica del colegio, el cuál tenía un estudio fotográfico en un edificio de la Gran Vía muy próximo al colegio, y que se dedicaba a invitar a niñas a hacerse fotografías gratis disfrazadas con trajes de actrices, entre las cuales estaban algunas compañeras de clase, las cuales le habían llevado a ella un día para conocerle y hacerlas fotos gratis, pero la niña no quiso disfrazarse, no le pareció ‘normal’, pero sí posó en una junto a sus otras tres amigas disfrazadas, ella sólo se subió un poco la falda por encima de la rodilla mientras en la otra mano el fotógrafo le colocaba una larga boquilla de vampiresa, y después las dijo que sonrieran todas y empezó a disparar su cámara de fotos, haciéndolas sentir como actrices famosas, lo cuál a las pequeñas las hacía sentir mayores e importantes.
Al día siguiente acudió a la citación, acompañada de su adolescente hermano porque su madre no podía acompañarla, a las dependencias policíacas para someterse a un interrogatorio bajo la atenta mirada de cuatro agentes vestidos de paisano y otro militar con muchos galones colgados de su solapa que al momento reconoció como el Jefe de Estudios de su colegio.

4ª/ - OBLIGADA

Año y medio después de aquel incidente, a pocas semanas de cumplir los catorce años de edad, la madre de la preadolescente le comunicó que tenía que abandonar los estudios porque una tía soltera que residía temporalmente en Suiza, estaba embarazada y vendría en primavera a parir en España para inmediatamente regresar de nuevo a aquel país... sin el bebé. No había opción: La niña acudiría al hospital con la tía parturienta para que fuera ‘aprendiendo’ todo lo relacionado con la maternidad, y ese mismo día del nacimiento, el bebé sería bautizado en la capilla que había cruzando la calle, siendo ella la madrina y desde ese mismo momento RESPONSABLE del recién nacido. La justificación que le argumentaba, era que la madre no podía cuidar de su hijo porque trabajaba, y “alguien” tenía que hacerse cargo de él, y nadie mejor que su prima. No se consultó con ella, no se pensó en las consecuencias de haber abandonado los estudios recién iniciados, no se tubo en cuenta que era una niña y por lo tanto inmadura para tan grave responsabilidad… En resumen: no se valoró nada de lo que se debió valorar.
Cinco años estuvo criando y cuidando, como si de su hijo fuera, a aquel niño al que la niña tanto quería y él a ella, al tiempo que a la abuela enferma de Parkinson cuando venía largas temporadas a la casa, o el abuelo, o la tía-abuela del pueblo..., todo le era encomendado ya que... la niña era la que estaba en casa. Además y por si fuera poco, la madre de la pequeña la buscaba trabajos extras para hacer en casa y así ayudar a alimentar al pequeño, sin importar si era fin de semana, invierno o primavera.
La niña lloraba a solas lamentando en silencio verse obligada a sacrificar estudios, adolescencia, libertad, juventud, futuro, sueños, vida..., por atender los deberes impuestos por la familia, y que ella realizaba dándolo todo sin quejas… por si molestaba.

IV/
- Tres veces la asaltaron con agresión y amenazas.
- Tres veces se perdió por calles desconocidas cuando a su casa regresaba.
- Tres veces forzaron la cerradura de la puerta de su casa, y una noche alguien entró cuando estaba sola con el bebé durmiendo mientras su madre y hermano... veraneaban.
- Tres veces se desmayó cayendo al suelo derrumbada, entre los doce y dieciocho años, cuando nadie la acompañaba.
- Tres veces se enamoró viéndose obligada a renunciar al amor por las obligaciones que el niño precisaba, soportando las sospechas e indirectas de estar ocultando su maternidad sobre aquel bebé... que tan bien cuidaba.
- Tres veces lamentó haber nacido al sentirse… tan olvidada.
Así fue como la hija de la viuda creció tragándose sus disgustos para satisfacer a los demás y tenerlos contentos, sintiéndose mercancía manipulada.

Cuando cumplió los 18 años decidió que ya no quería seguir con esa vida propia abandonada en manos ajenas, y habló con su madre. Necesitaba disponer de su existencia. Quería trabajar fuera de casa para una empresa con futuro, prepararse más aunque en aquellos años no dejó de estudiar por su cuenta en casa en los pocos ratos libres que el bebé y los otros trabajos caseros y los que la buscaban, la dejaban. Así aprendió taquigrafía que una vecina piadosa de su situación se ofreció a enseñarla, y mecanografía, inglés, y con todas sus ganas se presentó en una empresa que tenía sucursales por toda la capital de España. Y como además tenía buena presencia y era educada, no dudaron en contratarla. Con esa misma rapidez, le dijo a su madre que avisara a la mamá del niño para que regresara a cumplir con su obligación que era cuidar del hijo que parió y que hacía cinco años dejó en custodia a la entonces niña, con el visto bueno e irresponsabilidad de la madre de la joven.
Era ya tiempo de dejar atrás tanta tristeza, abandono y frustración, para empezar a sentirse persona.

Mientras trabajó en aquella empresa, y debido a su capacidad y disponibilidad, fue ascendiendo de puesto y sueldo, ofreciéndola la directiva la libre elección de sucursal para ajustarse a la necesidad de resolución de sus asuntos personales cuando lo requerían.
Pero su meta iba más allá, quería irse de casa, lejos, a otro país, pues cuando regresó la madre del niño a España no lo hizo sola, se vino con otra hermana más, y como no tenían lugar de residencia, se quedaron a vivir en la misma casa. Ya eran seis personas y las estrecheces volvieron a aparecer. Cuando encontraron trabajo resultó que también los días festivos las ocupaban, y el niño volvía a la tutela de la joven que tras trabajar toda la semana, no descansaba ni los domingos por esa obligación que la seguía restando vida, de la que casi nada disfrutaba.

Harta de ver y padecer ajenas broncas en su casa entre su madre y tías, no podía más, estaba dispuesta a irse del país. El aire en aquella casa se volvió irrespirable por la tensión y discusiones que casi a diario allí se producían. Se matriculó en unos cursos oficiales y obligatorios, por entonces, para las jóvenes que deseaban obtener el pasaporte para trabajar en otro país. Estaba decidida, tenía dieciocho años, se iría a Alemania. Un excompañero de trabajo se había instalado allí recientemente y la invitó a ir, “era una locura, pero mejor eso que nada”, -pensó. El trabajo duro no la asustaba, las carencias tampoco, y a la soledad estaba acostumbrada.
En este proyecto estaba, cuando en aquella empresa conoció a un joven educado y cariñoso, seis años mayor que ella, con el que contraería matrimonio, y con el que aún sigue casada.

. . .

Todos necesitamos de un sueño para seguir viviendo, o corremos el grave riesgo de morir por partes.
Ella continuó no queriendo molestar a nadie para evitar provocar incomodidades ajenas a fuerza de las propias.
Aprendió a ver en los rostros la cara del alma, a valorar en los demás lo que en ella no valoraban, a quererse por si dejaban de quererla como ella necesitaba.
Y se enamoró mil veces, tantas como de ella se enamoraban, sin salir del amor que a su marido le profesaba.
Lloraba, sí, pero las lágrimas lavan, y con ellas se pierde la tristeza y al perderla se halla el camino a la alegría y la dicha de saberse viva, vivida… ¡y gozada!



Geles Calderón

Todos los derechos resevados_Obra protegida_

60 comentarios:

  1. Michael Huffman28 agosto, 2011 19:47

    The life of Geles. I think.

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  2. Se han inventado relatos que por lo geniales, gusto daría que fuesen reales. Éste, realmente sería genial, que fuese inventado.

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  3. Helena, inteligente comentario.
    ¡Para qué inventar, habiendo tanta realidad que contar!

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  4. Antes existía un dicho más o menos así: A fuerza de golpes entra la letra.
    Y yo me pregunto… ¿Es necesario tanto golpe de la vida, para convertirse en persona?...
    O es que si hay alguien por allá arriba, ¡que lo dudo!... pone a prueba a las personas para ver si son dignas de pertenecer a la raza humana. Porque sinceramente no lo entiendo, que me lo explique alguien si sabe por qué y el fin de tanto sufrimiento.
    Geles, este escrito o sinceridad, llámalo como quieras… se merece tapas grabadas en oro.

    Me vas perdonar que te dedique un poema querida amiga.
    Y UN ABRAZO EN MAYUSCULAS.

    ALMA DE MUJER.
    Mujer que te doblegas ante la injusticia
    Que a cada golpe se engranda tu alma
    Que hidratas el corazón
    Con lágrimas no derramadas
    Que haces tú sentir mudo
    Y un grito de tu esperanza
    Que suspiras y clamas…
    ¡Por una muerte sin vida!
    Por una vida… ¡muerta al alba!
    Que desgarras tus deseos
    Y conviertes tus heridas en solapas
    Que arruinas tus menesteres
    Por una vida arrendada
    Por complacer al verdugo
    Y ganarte media gloria…
    ¡Que de sobras… ya la tienes, más que ganada!
    Para ti GELES.

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  5. Bello relato de una España casi olvidada,de esa niña ,que vivirla le tocaba ,de ignorancia heredada ,triste ausencia del ser que amaba ,menospreciada,desatendida, apaleada....
    Tanto tiempo ha de pasar, para de tus entrañas arrancar ,esa dolencia encerrada?
    Has traspasado el cristal, acercaste tus manos,para sanar las suyas a esa mujer que lavaba,condenaste al "inmundo" que de tí abusaba y lección diste a quien te desatendió, a quien no te escuchaba.
    Demostrada fuerza de valor,tesón y valentía ,la que esa "niña" poseía.
    Y hoy,mi querida Geles, demostraste tu valía.
    Sorprendidos propios y extraños , nunca dejas indiferente ...tu sinceridad , honestidad , la exquisitez , y la brillantez que nos regalas a los que te queremos y admiramos... Tienes a un ferviente y amigo...para años
    bs....
    Tino

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  6. Geli podría escribir un comentario que ocupase folios completos hablando sobre este asunto pero para no extenderme demasiado lo resumo en cuatro frases.

    BUENO ES RECORDAR, PERO MEJOR ES OLVIDAR.

    ES NECESARIO RECORDAR PARA QUE NO VUELVAN A REPERTIRSE ESPISODIOS COMO LOS QUE NOS RELATAS.

    EN UNA PALABRA "SEAMOS MAS HUMANOS".

    Feliz semana.

    jose.

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  7. Irene, amiga mía, antes de nada quiero agraderte de todo corazón el hermoso poema que me has dedicado junto a tu ABRAZO con mayúsculas, siempre dije que eres una mujer sensible e inteligente. Tremendo el poema Irene, estoy en él, no lo dudes.

    Tapas de oro pondría yo a vuestros comentarios que, junto a mis escritos, brillan con luz propia.

    Un fuerte abrazo cómplice de tantos sentires cuando la vida nos golpea...

    Geles

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  8. Tino, "cura sana, cura sana, si no se cura hoy... se curará mañana", así va la vida, amigo mío. Desde niña me tuve que hacer fuerte y valiente para sobrevivir, por eso amo tanto a mis hijos, los que gesté y parí con dolor y alegría, porque estaba preparada, yo sabía lo que NO QUERÍA para ellos... y seguí y sigo luchando por su felicidad, aunque lo haga a espaldas, sin que se note mucho... por si molestara.

    Abrazos.

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  9. Jose, ¡debes escribir TODO lo que te sugiera lo que aquí lees! No temas que se prolongue, aquí estamos entre amigos, todos nos respetamos, nos leemos, y nos gusta respondernos incluso de comentario a comentario, crear debate, darle vida a este rincón oscurito, pero cálido. Dí todo lo que tengas ahí dentro guardado...

    Por otra parte, yo opino que recordar es mejor que olvidar, porque cura, porque enseña; pero al hacerlo hay que saber volverlo guardar.
    Pero me temo que no sólo los episodios que relato volverán a suceder, sino que agudizados y deshumanizados, somos así.

    Gracias por tu comentario, un abrazo.

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  10. Muy bien hilvanado, su lectura atrapa, me gustó.
    Saludos

    A. Sanz

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  11. Geli para entender situaciones como esta (por otra parte incomprensibles) tendríamos que remontarnos a mediados del siglo XX cuando la revolución industrial nos trajo evolucionismo y desarrollo y con ello se llevo muchos de los valores heredados de nuestros antepasados, la sociedad se hizo más egoísta y los valores materiales se llevaron a su vez aquellos valores humanos que nunca debieron perderse dando paso a otros donde lo que primaba y prima era la posición social y el materialismo.
    Ese sería mi razonamiento sobre el comportamiento de la familia de la que hablamos, además en ella se reúnen otros factores como son la perdida del cabeza de familia y ya se sabe que cuando falta uno de los dos progenitores la familia en cierto modo se rompe y empiezan las dificultades. Lo triste y lamentable de esto es que siempre pagan los más débiles, los niños, los que sufren en primera persona las consecuencias de la falta por la ausencia de un ser querido y más como en este caso, del padre, guía y motor de la familia y sobre todo si el niño era un enamorado de él.
    Cuantos genios hemos perdido por situaciones como esta (el tiempo pasado no vuelve), cuantas personas no han podido demostrar su valía debido a la falta de medios y cuanto merito tiene el que algunas de ellas a pesar de los pesares hayan podido hacerlo, de honrados es reconocerlo como también de que si hubieran tenido los medios necesarios hoy serían personas ilustres.
    Confiemos en un futuro mejor en el que el ser humano como tal reaccione y se plante y al cultura del amor vuelva reinar en nuestros corazones.

    un abrazo.

    jose.

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  12. A. Sanz, gracias por tu comentario. Un saludo.

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  13. Jose, hola de nuevo.
    Lo cierto es que los niños/as que no lo fuimos nunca, no fue por voluntad propia, nos obligaron a acatar disciplinas que no correspondían con nuestra edad, al tiempo que se nos apartaba del abrazo, porque... no había tiempo para esas "tonterias". Después, ya de adultos y padres, somos los más celosos de la "salubridad" interior de nuestros descendientes, ahí es donde no debemos quedarnos cortos, pero tampoco pasarnos, para no restarles su propia libertad.

    En cuanto al genio, opino que el mismo momento en que nacemos, nos señala; y nuestra infancia nos marca para el resto de nuestra vida, somos reflejo de ella. Por cierto, yo soy ochomesina y no me parieron, "salí" sola casi corriendo en mitad del pasillo, del que hablo en este relato, negándome a llorar, según me cuentan, y sin causar casi dolor, sólo un empujón..., según relata mi madre. ¿Sería por... si molestaba? jeje.... En fin, pelillos a la mar!

    Un abrazo y muchas gracias por todo, Jose.

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  14. Hola Geles,
    Tengo claro una cosa: que eres un ángel, acaso tú no?.
    Hazme un favor; no muevas tus alas, por si salieras volando y no quisieras volver.

    Besos y abrazos (pero sin aleteos) :)
    Ana

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  15. MARTHA conversando con Geles después de leer este relato...30 agosto, 2011 00:00

    (Conversación entre MARTHA y Geles hoy después de leer este relato)

    MARTHA dice:
    Geles, tú no sabes lo que leerte me ha producido, es como si me hubieras parado y sacudido, tengo el alma en carne viva, no reacciono...todo me duele. No te imaginas lo que me has hecho poniéndome frente a este espejo, no sabia que nos pareciamos tanto, que nuestras historias tuvieran tantos matices de afinidad, y no me había dado cuenta hasta leerte cuanto enterré cuanto metí bajo mi alfombra y cuanto me duele. Tuve que detenerme muchas veces, llorar, llorar intentar regresar, y se presentaba ante mi la niña desvalida, la herida arrastrada hasta levantarse cada vez mas mutilada, ha sido un ejercicio duro amiga mía y sè que necesario, pero que me viniera de ti, me ha dejado sin remedio literalmente desnuda.

    Geles dice:
    Nadie se ocupa ni preocupa de saber los "por qué" de cada uno. Soy consciente de que si este relato lo leyeran muchas mujeres, la mayoría sentirían como tú, pero sus miedos, sus prejuicios no las dejan recordar. Desnuda de alma me quedé para escribir lo que escribí... No somos tan diferentes, a penas la edad que te sumo nos diferencia.

    MARTHA dice:
    Me han sacudido al leerte, descargas de dolor que yo conozco, que a fuerza de seguir en pie volví tan mío, y sè que como tú y como yo muchas con pocas diferencias pero arrastrando lo que nos toco de historia seguimos luchando por sentirnos vivas.

    Geles dice:
    Y moriremos en la batalla sin terminarla...

    MARTHA dice:
    Después de leerte no estoy tan segura... sin saberlo al despojarte me despojas...y no queda otro camino que soltar y sentirnos mas livianas.

    Geles dice:
    ¿Entonces, ha sido útil mi relato de una verdad, para la tuya?

    MARTHA dice:
    Totalmente, es como si me invitaras a tu casa y me hubieras puesto ante un espejo, Recordarme abandonada sin ser buscada, abusada en tan fatal silencio, culpada de los abusos y casi muerta por dentro. ¿Lo dudas? Gracias, tu catarsis hace la mía.

    Geles dice:
    El secreto está en APRENDER A QUERERSE UNA MISMA como te gustaría que te quisieran los demás. Yo soñé una vez que me veía de niña desamparada entre mucha gente que la ignoraban, y yo de mayor acudía a abrazarme, a cuidarme, a... estar conmigo... uff... ese sueño me marcó muchísimo y cuando lo recuerdo aún me emociono.
    Martha, ¿me das permiso para que copie esta conversación y la suba en nombre de las dos, a la página dejándola en el lugar que la corresponde?

    MARTHA dice:
    Amiga, ES TUYO, tú eres yo de muchas maneras y TIENES TODO MI PERMISO.
    Has dado un paso gigantesco. Hay cosas que nos son tan nuestras y nos avergüenzan, que nos creemos culpables sin serlo pero hay que tener cojones para que vean la luz y se desvistan ante otros. Así que mmi querida amiga, por lo que me toca, GRACIAS TOTALES, EL HONOR ES MÍO, ERES INMENSA.

    Geles dice:
    A ti por aceptarme como soy.

    Un abrazo hasta tu continente, amiga mía.

    - - - - - - - - - - - - - -

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  16. Tu abrazo llega oportunamente, estas historias que nos unen,que nos hermanan ,enterradas por tanto en el fondo del alma,se me muestra como camino de liberacion ,de vida,no queda mas que soltar lo que tanto ha pesado,lo que detiene y como malformacion se ha arrastrado,lo que ha salido es bueno y con la lavada de alma todo se ve mas claro,nada,para adelante,confieso que he vivido,y que sin duda seguire viviendo,ahora con las luces de la ciudad de fondo,en una oscura noche mientras te llega el dia,se que la vida y su dualidad es eso,y con el alma nostalgica y agradecida va mi abrazo de siempre y para siempre ,amiga,hermana mia.

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  17. Explicita y bella manifestación de tu infausta niñez.

    Imagino que en la supuesta paz del veraneo allá en la Costa del Sol, te ha apetecido hacer esta catarsis que a veces es necesaria. Ignoro si otras veces has manifestado públicamente la dureza de tu infancia pero a mí particularmente me encanta saberla, también sé que por muy cruda que parezca, aún te guardas cosas en el tintero, lo creo de veras.

    Como siempre ha sido un placer leerte y saber de tí.

    P.D. Se parece bastante a lo que intuí, así como sabía que el tamaño de tu corazón no cabía en caminos tan estrechos.

    M. Menchero

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  18. MARTHA, reitero mi abrazo para ti. Deseo que la armonía se instale en nuestras vidas y no nos abandone, o al menos que nos ronde cerquita... Besitos, reina.

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  19. Geles, efectivamente has desnudado tu alma, sin pudor, valiente, y a mí me gustan las personas así, que luchan, que se hacen a sí mismas. Pero yo hubiera entendido también que te hubieras rendido, sería casi más humano y menos de heroína. En todo caso, ahora que te conocemos más, ¿quién podría quererte menos?.

    Casi huelga comentar la forma del texto, ante tal contenido. Pero está impecable, te explicas muy bien, redactas maravillosamente.

    Un cariñoso abrazo desde 'Poemas del volcán'

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  20. Luis, qué hermosa frase has utilizado para definirme: "ahora que te conocemos más, ¿quién podría quererte menos?", es una de las cosas más bonitas que me han regalado últimamente, porque en esas letras yace, al menos, una intención de acercamiento.

    No sé si la redacción es impecable, pero una cosa sí te diré: la hice de una tirada, tenía y tengo las cosas muy claras.

    Otro abrazo para tí, y mil gracias por venir.

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  21. Hola desnudar el alma nos cura con frecuencia o siempre....mientras leía tu relatos revivia muchas situciones de las que cuentas y que nunca he olvidado pero que ya pasé hoja y no sufro por ello pero si en su momento y después durante mucho tiempo....las cicatrices quedaron pero ya son casi invisibles a veces este corazón se reciente...pero solo eso. Un gran abrazo para ti Geles de Jóse (yo soy el dos),

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  22. Jóse, otro abrazo para tí.

    (No te vi por la Feria...jeje...)

    Besos

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  23. i read the story 2 more times. sometimes in translation the gendre gets mixed up. you had very rough life.

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  24. Mike, we've talked a lot about it, you had better luck than me, congratulations, my friend.
    A kiss for you.

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  25. Querida amiga. Que decir despues de leerlo.

    Bozaris ha escrito lo siguiente: realmente sería genial, que fuese inventado. Estoy totalmente de acuerdo. Gracias por compartirlo con los que te leeemos.
    No te voy a querer mas de lo que te quiero, pero si te aprecio mas.
    Un abrazo grandisimo

    Marco

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  26. Marco, yo también os aprecio y quiero, con vuestra prsencia me dais motivos para seguir escribiendo. Lástima de no poderos tener cerquita para abrazaros cada día.

    Un fuerte abrazo para ti.

    Geles

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  27. Maravilloso escrito Geles, la sangre en la pluma, discurre y fluye y todo va al Universo, un abrazo cariñoso para ti y bendiciones,

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  28. Carmen, gracias, mil gracias.
    Tú lo has dicho: "sangre en la pluma"..., esa es de la unica forma que sé escribir. No reconozco otra tinta cuando de lo que se habla (se escribe) es de estas "cosas sin importancia", como califican algunos seres insensibles que no padecerieron la décima parte de lo que relato, la milésima parte de lo que callo.

    Un fuerte abrazo, amiga.

    Geles

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  29. Como el mar conforta a la arena ardiente, estas bellas palabras dejen en mí la latente sensación de mi estado oscuro del alma, en donde mi esencia se ha encontrado con la penumbra eterna de la soledad y en donde la hojarasca que envuelve el brillo de mis ojos me aprisiona en la tristeza.

    JovenDeOjosTristes

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  30. M. Menchero, tú me sabes desde hace más cuatro décadas... sin tú sospecharlo. Por eso me intuías.

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  31. Joven, no te conozco, no sé de ti, ni sé como llegaste hasta aquí, pero te doy la bienvenida, amigo.
    Por tu comentario intuyo que al leerme te abrazó por un instante la dama de la soledad... casi tan fuerte como a la protagonista del relato, sólo que a ella la tomó por el cuello en su largo, muy largo abrazo, hasta dejarla sin aliento para respirar.

    Gracias por tu comentario. Espero volver a verte por aquí.

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  32. Como la ola más grande irrumpe en el silencio de la playa más desierta, espero que vuestra amistad sea en mi vida tan gratificante y llena de emoción que al leer tus inmortalizaciones que perdurarán por siempre en mi esencia, podré olvidar los ecos de mi soledad.
    Al evocar todas tus OBRAS MAESTRAS, ratifico algo: Comprendo que cuanto más conocimiento tengo en mi cabeza y más sensibilidad en mi corazón, más desgraciado soy.
    El Joven de Ojos Tristes, es un Colombiano de escasos 20 años de edad que quiere llegar a vuestra vida, sólo si tú así lo permites.
    Un abrazo inmenso.

    JovenDeOjosTristes.

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  33. JovenDeOjosTristes, ¿cómo te llamas?
    Mi vida tiene espacio para albergar muchas vidas. Acércate y compruébalo. De momento, ya tienes mis brazos abiertos.

    Suele ocurrir que a más sensibilidad, si no la canalizas bien, más sufrirás. Acéptalo, porque para los que nos pasamos la vida goteando sensibilidad... no hay consejos, ni paños calientes que palien el dolor, no hay remedio para quienes respiramos... AMOR.

    Cuenta conmigo, un abrazo fuerte.

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  34. Querida Geles, el JovenDeOjosTristes se llama José Miguel.
    Mil gracias por todas tus palabras, gracias por encontrar en ti refugio y abrigo en medio de tanto invierno.
    Un camino, una aventura, no puede ser ajena al caminante que se adentra en ella, que se da el permiso necesario para que las horas,los días, las semanas, los meses, los años que dure su travesía lo vayan transformando, lo conviertan en el objeto de su propio trayecto de manera que al cambiar el paisaje se vaya desprendiendo de su viejo equipaje, adaptándolo a las necesidades que la propia ruta, el propio recorrido, dibujen en su esencia de eterno caminante, caminante que al igual que tú, "respira AMOR"

    Amiga, para ti 38 abrazos.

    José Miguel ó “JovenDeOjosTristez”.

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  35. José Miguel (JovenDeOjosTristes), ¿por qué no cambias la mirada y te haces un guiño a ti... y a LA VIDA? Nada más triste en un rostro, que una mirada sin ganas, sin vida..., apagada. Eres muy joven para cargar con una triste mirada, porque, amigo mío: el AMOR al AMOR llama, y si no sonríes a la vida, ella te dará la espalda.

    Me gusta y sorprende cómo escribes. Hay en tí mucho fondo, mucha alma.

    A tus 38 yo les sumo doce más y te los envío vía urgente...

    Geles

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  36. Querida Geles, tienes razón, ¿Te parece bien si dejo de llamarme el JovenDeOjosTristes?
    Ahora quiero ser el JovenDeMiradaEsperanzadora

    Quiero escuchar a mi corazón para seguir respirando AMOR.
    La mejor brújula del ser humano es su corazón.

    En él está siempre nuestra auténtica respuesta si es que estamos dispuestos a escucharla.

    Entonces, ¿qué hacer con la razón?

    Ponerla en su lugar.

    ¿Y cuál es su lugar?

    Su lugar es servir al corazón: el corazón marca el rumbo y la razón le yuda a encontrar el camino.

    Tus abrazos fueron muy efectivos. mil gracias.

    José Miguel.

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  37. José Miguel, míra, te voy a confesr algo: yo no soy partidaria de los 'alias', si acaso sólo de una abreviatura de nombre, por aquello de la brevedad. Así que, si me lo permites, para mi siempre serás "José Miguel", o "Josemi"..., como quieras ;)
    La edad está en contínuo avance..., la mirada en constante cambiar..., pero el estilo de nuestras letras, esas no suelen cambiar!!

    Con respecto a tus interrogantes..., es que ya sabes, como decía Pascal en defensa de las razones del corazón, después de un fuerte impacto emocional que sufrió: "el corazón tiene razones que la razón no entiende".

    Más abrazos, joven amigo.

    Geles

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  38. Tras varios intentos he conseguido terminar de leer por completo este abrumador relato... ¡ojalá fuese una invención! como dice Bozzaris.
    Pero por desgracia hay muchas Geles y Martas, demasiadas, solo que de alguna manera cuando estas personas son golpeadas de este cruel modo acaban por tornarse ciertamente en "ángeles" como dice Ana, yo mismo sé de uno que me tiene perdidamente enamorado... y sufro por partida doble esta lectura, y aun triple si Martha me lo permite.
    "Sangre en la pluma" y fuego en el corazón, sin duda. Y sin duda alguna, cuanto más te conocemos..., nos fundimos contigo en un prolongado y tierno abrazo en el que nuestros corazones laten al unísono y nuestras almas se entremezclan en una primordial mixtura.
    Besos Geles..., uxío.

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  39. Uxío, soy consciente de que un relato de estas medidas, require tiempo y éste, de paz. Es por eso que sabiendo lo ocupado que estás, te agradezco doble el que le hayas echado intención y tiempo.

    Nos quedan dos días, y si a estas alturas no nos abrimos, ¿para cuándo?, ¿a qué esperamos?
    Yo tengo el privilegio de recordar muy fielmente pasajes, detalles, de mi vida desde muy niña (a partir de los dos y tres años). Quizás porque la viví consciente de lo que a mi alrededor sucedía. Quizás, y debido a ello, por los traumatismos emocionales que me tocó vivir. Quizás por lo mucho que se me ignoró y las pocas oportunidades que se me dieron. Quizás porque junto a mis primeros pasos (a los nueve meses caminé) mis responsabilidades también comenzaron a estrenarse (cuidaba de que a mi padre enfermo en cama no le faltaran sus 'pañuelos' de papel que yo recortaba de periodicos y colgaba de un clavo en la pared a su alcance); fueron tantas cosas, tantos pequeños detalles que tengo clavados en mi mente, tantas sonrisas rotas, tantas caricias olvidadas, tantos juegos no jugados... Hubo muchos 'tantos' de lo que sobraba, cuando lo que precisaba eran unos 'pocos' ... DE LO MÁS NECESARIO.

    Besos, Uxío.

    (Vuestros comentarios merecerían un libro aparte, por interés y calidad)

    Geles

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  40. Geles. En otros tiempos, sin saber..., algo sabía. Después, sabiendo bastante, sabía mucho más y comprendía..., ahora que se bastante más...., comprendo mucho más.
    Que decirte, enhorabuena.., lo siento..,
    Besos.

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  41. Anónimo (de las 16:33), ¿quién eres? A poca, muy poca gente 'del pasado' le importo, díme quién eres, por favor, así elegiré entre tu 'enhorabuena' o tu 'lo siento'.

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  42. Geles, soy el anónimo de las 16:33. Voy a abusar de tu inteligencia.
    "Tu sabes que yo se ". Yo se lo que sientes, lo que has sentido, lo que has sufrido.
    Pero recuerda: "Sientes que yo siento"

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  43. Anónimo de las 16:33, creo que ya sé quién eres, ¿compartimos inicial de nombre... y aficción por el Barça?

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  44. JE.JE.JE..., Ya sabía yo que sabias...
    Si, soy el mismo que piensas, coincidimos en eso que dices (Anónimo 16:33).
    Veo que eres como los buenos vinos.., si antes escribias bien, ahora...,¡¡ ´Madre Mia..!!.
    Observo además que también en valentia que ya es decir.
    Para mi, ahora es LO SIENTO primero y ENHORABUENA después.
    Besos.

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  45. (Anónimo 16:33), después del 'abuso de mi inteligencia' al que me sometiste, te diré que la expresión de admiración por mi forma de escribir de "¡¡Madre mía!!" que me dedicas, es de agradecer, y la comparación calidad-vinícola sobre mi persona, también. Pero ya sabes: un buen vino hay que tomarlo en buena copa, buena temperatura, buen aperitivo y buena compañía, para que el placer o placeres sean completos.

    ¡FELICES FIESTAS! y gracias por dejarme, precisamente en esta entrada, tu huella.

    (Si regresas déjame al menos tus iniciales, te lo agradeceré)

    Un abrazo, cuídate.

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  46. ufff que durisima infancia,,,espero q nunca tenga la conciencia tranquila aquel abusador,,,el relato es bonito en la forma aunque triste en el fondo,,pero animo...sangare

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  47. Sangare, he tratado de resumir unos hechos evitando relatar con detalle la crueldad e indefensión de la protagonista, con el fin de no herir a terceros... Muchas gracias por tu espontaneidad y calidez de tus letras. Un beso.

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  48. Buenas tardes. Acabo de leer el relato Raída orfandad y me ha impresionado. Me parece duro. Está muy bien redactado, desde luego escribes maravillosamente. He leído algunos poemas tuyos y me han encantado, no todos los que quisiera por falta de tiempo. Hasta otro rato. Abrazos. Angeles F. Calderón.

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  49. Buenas tardes. Acabo de leer el relato Raída orfandad y me ha impresionado. Me parece duro. Está muy bien redactado, desde luego escribes maravillosamente. He leído algunos poemas tuyos y me han encantado, no todos los que quisiera por falta de tiempo. Hasta otro rato. Abrazos. Angeles F. Calderón.

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  50. Para Anónimo/a que firma como "Angeles F. Calderón":

    Muchas gracias por dedicarme parte de tu valioso tiempo y hacerme saber tu impresión. Lo que has leído no es ficción, imagínate como se sentía 'quien lo sufrió'... Así es la vida de injusta.

    Curiosa nuestra coincidencia de nombre y apellido, ¿no seremos familia, verdad? hmmm...

    Espero volver a verte pronto por aquí, déjame unas letras en lo que leas, yo tampoco tengo mucho tiempo libre (trabajo doce horas de lunes a sábado), pero hago huecos para responderos siempre.

    Un fuerte abrazo.
    Geles

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  51. Por cierto, Angeles F. Calderón:
    Revisando las entradas al Blog, veo la tuya con procedencia de Palencia. De allí procede la familia de mi padre, a mi bisabuela la llamaban "la Calderona", por lo visto era una mujer 'de carácter', pues según me contaban, ella "exigió" (cuando estaba muriéndose) ser enterrada 'la primera' en el cementerio que estaba aún por inaugurar, en vez de ser 'la última' enterrada en el que iban a cerrar por tener casi cubierta la capacidad.
    En fin, sólo era una anécdota que quise compartir contigo, por si te suena...

    ¿La F. es de Feliciana?

    Abrazos.
    Geles

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  52. Buenos días. he abierto el blog y he visto que me has contestado. Es cierto, tenemos una bisabuela común. La madre de mi abuelo Pablo y de tu abuelo Esteban. No s.e si recordarás a una prima de tu padre de Palencia, llamada Satur, pues yo soy su hija. Me he enterado de esta faceta tuya por Marigeli de Torrelavega para ver lo de tu padre ya que me encanta saber cosas de la familia. No recordarás pero de jóvenes nos comunicamos por carta cuando no existía lo del internet. Espero que esteis todos bien. Seguiremos en contacto. Abrazos.Angeles F. Calderón.

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  53. Ángeles, no recuerdo a tu madre, lo siento.
    A Palencia no me llevaban y a Torrelavega iba sólo algunos veranos de niña.

    De MariGeli no sé nada desde hace años, creo que no les sentó bien que yo quisiera 'rescatar' dos esculturas de mi padre las cuales talló durante su matrimonio y que las dejamos temporalmente -por algunos de los hechos que mi relato narra- en custodia de mi abuelo Esteban, nunca en casa de mi prima, lugar donde las encontré y rescaté para traérnoslas de inmediato pese a la contrariedad de su madre, mi tia Satur. Mi hermano y yo somos los herederos de la obra de mi padre.
    Lo que me sorprende un poco es que mi prima MariGeli esté al tanto 'de mi faceta'...

    Y del resto de aquella familia, lo último que supimos y de manera no directa, fue que mi tío Ángel (con el cuál yo mantenía una fluída correspondencia por cartas de las cuales presummía porque le encantaban) falleció, y más tarde su hermano Vidal. Yo les quería mucho.

    Bueno, aquí en Madrid, seguimos mi hermano Teo y yo cuidando de nuestra madre, la cuál está muy enferma.

    Un fuerte abrazo. Estoy feliz de que nos hallamos encontrado. Da igual el medio, el caso es habernos hallado.


    Geles

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  54. Buenas tardes. Recibí tu contestación, me ha gustado que nos hayamos puesto en comunicación. Marigeli nos dijo lo de la página de tu papá, lo demás lo he visto yo al meterme. Me hace ilusi.on saber que todavia vive tu maa
    má, se lo he dicho a mi mamá y la manda un abrazo. Seguiremos en contacto. Un abrazo muy fuerte. Angeles F. Calderón.Buenas tardes. Recibí tu contestación, me ha gustado que nos hayamos puesto en comunicación. Marigeli nos dijo lo de la página de tu papá, lo demás lo he visto yo al meterme. Me hace ilusi.on saber que todavia vive tu maa
    má, se lo he dicho a mi mamá y la manda un abrazo. Seguiremos en contacto. Un abrazo muy fuerte. Angeles F. Calderón.

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  55. Ángeles, dale a tu madre un abrazo de mi parte.
    Otro para tí. Ya sabes dónde encontrarme.

    Geles

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  56. Dura infancia sin duda, lo lamento geles.

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    Respuestas
    1. Disculpa la tardanza en responderte Robert, pero es que este relato mío me duele, y me cuesta, según qué épocas, 'regresar' a ellos.
      Un abrazo fuerte.

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  57. Robert se me adelantó, él fue quien me indicó que te leyera Geles y desde aqui y ahora se lo agradezco porque me he leído el relato y todos los coemntario y aún no me recobro de lo que describes e imagino ocultas Geles. Solo me sale darte un largo abrazo que sin conocerte sé que te mereces. Disculpame pero es lo que siento. Mi respeto hacia ti desde hoy y mi admiración.

    Charly

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    Respuestas
    1. Hola Charly, antes de nada le doy las gracias a tu amigo por indicarte que leyeras este relato mío sobre parte de lo que hicieron conmigo..........
      Gracias mil por tus cálidas palabras y disculpa también por mi retraso en responderte.
      Geles

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Muchas gracias por vuestros comentarios, valoro el tiempo que empleáis en leerme y dejarme vuestra opinión. Un abrazo.